jueves, 15 de octubre de 2015

La virgen del pilar peocesiono por montequinto

El barrio de Montequinto, en Dos Hermanas, volvió este pasado lunes a vivir un nuevo 12 de octubre para el recuerdo con la salida procesional de Nuestra Señora del Pilar en su Mayor Dolor, perteneciente a la agrupación parroquial Humildad y Pilar de este barrio quinteño. Tras salir por primera vez el año pasado en andas, la cita de este 2015 era, aun si cabe, más especial todavía ya que para esta ocasión lo hacía en el paso de palio que la hermandad de la Candelaria de Sevilla les había cedido para la salida.

Sin varales ni bambalinas y con una candelería sencilla que permitía contemplar la talla de la Virgen, que realizara el imaginero sevillano José María Leal Bernáldez, la comitiva partió a las seis de la tarde desde la parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles y San José de Calasanz, donde tiene su sede esta agrupación que sueña con convertirse en una hermandad de vísperas de la Semana Santa. Lo hizo saliendo desde la nave anexa al templo que se encuentra en uno de sus laterales, debido a que las escasas proporciones de la puerta de la iglesia hacen imposible la salida de un paso procesional por su dintel.

Pese al riesgo de lluvia que daban los partes meteorológicos, la tarde de la festividad del Pilar volvió a ser inolvidable. Durante unas horas, en las calles de Montequinto olió a incienso y su asfalto se llenó de cera. La agrupación, de cualquier modo, contaba con una previsión que les avisaba de que a partir de las diez de la noche había grandes probabilidades de que algunas tormentas descargaran agua sobre el barrio, tal y como había estado ocurriendo durante buena parte del día, por lo que el cortejo decidió acortar el recorrido a su salida para ganar tiempo.

Aun así, la Virgen del Pilar en su Mayor Dolor pudo lucirse a lo largo de un itinerario de varias horas de duración en las que estuvo acompañada en todo momento por decenas de personas que prácticamente avanzaban al ritmo del paso. Especialmente emotivo fue sudiscurrir por el edificio de España y la plaza de Parma, donde recibió una petalada desde uno de los balcones de esta urbanización de bloques de pisos.

El paso de la Virgen del Pilar, que lucía un exorno floral a base de claveles blancos y margaritas también blancas intercaladas, estuvo acompañado por la Banda de Música de Dos Hermanas «Santa Ana». La imagen dolorosa estrenaba una cotilla bordada en oro, realizada por Francisco Carrera Iglesias, y lució el manto de la Virgen de Guadalupe de la hermandad de las Aguas de Sevilla y una toca de sobremanto de María Santísima de la Candelaria. El capataz sevillano Ismael Vargas y su equipo de auxiliares fueron los encargados de dirigir a las dos cuadrillas de costaleros que se habían conformado para llevar por las calles de Montequinto a su imagen dolorosa.

Primer plano de la Virgen 

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