El historiador Agustín Camargo atribuye la imagen al antequerano Antonio del Castillo
El nombre de Antonio del Castillo, un escultor antequerano de la segunda mitad del siglo XVII, no es el más conocido entre los amantes de la Semana Santa, al menos en Andalucía occidental, pero a partir de ahora podría tener en Córdoba un motivo para pasar a la historia. El historiador del Arte Agustín Camargo acaba de hacer un estudio en el que le atribuye la imagen de Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas, titular de la cofradía del Remedio de Ánimas, hasta ahora de autor anónimo.
Todo partió, explicó Agustín Camargo a ABC, de la reciente restauración practicada por Ana Infante de la Torre, que devolvió a la imagen su policromía primitiva y destacó aspectos que la relacionan con otras imágenes documentadas del autor. El historiador del arte cita por ejemplo a la Virgen del Mayor Dolor de Cabra, que presenta los mismos rasgos faciales: la nariz recta, la posición y sobre todo lalínea de los párpados, en ambas imágenes muy caídos e hinchados.
La comparación de fotografías es casi concluyente, pero Camargo cita a más imágenes, como la llamada en Melilla Virgen de las Lágrimas y otra talla en Antequera, llamada «laPriorísima», en el convento de carmelitas descalzas. Se trata de un busto de Dolorosa que presenta los mismos rasgos. «En todas sigue un mismo patrón», argumenta, con la mirada caída, los ojos almendrados y semicerrados,y una cara que parecía pensada «para llevar rostrillo», como pasa con algunas de ellas, incluida Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas. Por ese motivo no estaba muy anatomizado el cuello. El hoyuelo en la barbilla, muy pronunciada es otra de sus firmas. La Virgen del Amor deArchidona es otra que muestra los mismos rasgos.
Manos entrelazadas
Es visible el estilo, apunta, también en la forma de entrelazar las manos, muy características en esta época, «cuando lo raro es que las tuvieran separadas, y no como ahora». Agustín Camargo habla de la figura de un escultor nacido en 1635 y fallecido en 1704, que se formó en su ciudad junto a su padre, Juan Bautista del Castillo, y que pudo haber aprendido parte del oficio en la cercana Málaga junto a Pedro de Mena, que trabajó en aquellos años, y cuya influencia puede verse en las imágenes. No en vano, habla de la relación entre esta estética y la Virgen de la Soledad de Cabra, segura atribución a Mena.
Antonio del Castillo (sin relación con el pintor barroco cordobés) sería así el autor de una imagen que estaba en manos particulares en 1975, cuando la compró la cofradía de Ánimas para ser su titular a unparticular en Écija. La última restauración ha sacado además lapolicromía de gran calidad que, como apunta el historiador del arte, solía hacer su primo, Antonio Germán del Castillo. Hasta ahora, apunta Agustín Camargo, se solía datar a la imagen en la segunda mitad del siglo XVII, de forma que la opinión no era desacertada: fue la época en que la debió de tallar Antonio del Castillo.
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