Solo hay dos municipios en la comarca arousana que celebran la Virxe do Carmen en el día que corresponde. Son O Grove y Vilagarcía, más concretamente, Carril. Sus marineros no dudaron en hacerse ayer al mar para honrar como se merece a su querida patrona. Las aguas de Arousa se llenaron de embarcaciones y de flores en honor a los que ya no están.
Los mecos iniciaron ayer los festejos bien temprano, no en vano para ellos la jornada fue festiva. Por la mañana, como manda la tradición, hubo la tradicional misa en la que se entregaron las medallas a personas que han colaborado activamente con la cofradía. La Brilat, un cura polaco y dos marineros de la localidad recibieron el homenaje. Ya por la tarde, la imagen salió a hombros desde San Roque hasta O Corgo, para participar en una nueva celebración religiosa. Y de allí fue llevada hasta el barco. Un pequeño problema obligó a dejar en tierra a la banda de música, que no tuvo sitio junto a la virgen. Al volver, los porteadores se metieron en el mar con ella. Fue, el final de la celebración religiosa. Por la noche, volvió a haber verbena.
La fiestas de Carril también comenzaron con la salva de bombas que anunció los festejos. El acto más importante fue el religioso, que empezó en la iglesia parroquial de Santiago a las siete y que luego continuó con la procesión marítima. Los feligreses salieron del templo y acompañaron a la Virgen por las calles hasta el puerto. Allí, una embarcación provista de motivos florales les esperaba para dar una vuelta. Los de Carril piden a la Virgen más prosperidad para el futuro, pues este año ha sido fatídico para el marisco, ya que debido a las lluvias constantes el nivel del agua del río aumentó y eso hizo reducir la salinidad del mar, lo que redujo la producción de marisco. A la espera de un futuro mejor, Carril se lo pasa en grande disfrutando de una de sus fiestas más importantes.
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