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jueves, 12 de marzo de 2015

las 4 cofradias que forman la semana santa de cartagena


Ilustre Cofradía del Santísimo Cristo del Socorro
La Ilustre Cofradía del Santísimo Cristo del Socorro, fue fundada en 1691, esta procesión Vía-Crucis tiene lugar en la madrugada del Viernes de Dolores, haciendo estaciones de penitencia ante la Virgen del Rosell, antigua patrona de Cartagena, y ante la actual, la Virgen de la Caridad, asistiendo a la primera misa en el día de su festividad.

Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno
Real e Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, conocida popularmente con el nombre deCofradía Marraja. Las procesiones Marrajas son un claro exponente de la singularidad de la Semana Santa de Cartagena. Unas procesiones únicas por la espectacularidad de sus grandes tronos de estilo genuinamente cartagenero -autenticas arquitecturas de luz y flor- el valor artístico de su imaginería, la riqueza de sus bordados en oro y el armonioso desfile de sus penitentes, en perfecto orden y absoluto silencio, siguiendo el ritmo acompasado del tambor y las tradicionales marchas procesionales.

Cofradía de Nuestro Padre Jesús en el Doloroso Paso del Prendimiento y Esperanza de la Salvación de las Almas
La Pontificia Real e Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús en el Doloroso Paso del Prendimiento y Esperanza de la Salvación de las Almas, que recibe el nombre popular de Californios . Esta Cofradía organiza cinco procesiones. Cada una tiene su característica propia que las hace distinta de las otras. Desde la alegría de un Domingo de Ramos, con los niños californios en la calle, a la austeridad y recogimiento de la Procesión del Silencio la noche del Jueves Santo, pasando por la más castrense procesión de la Semana Santa cartagenera, la del Martes Santo, la más moderna en el seno de la Hermandad, e igualmente bella en el Viernes de Dolores y la Magna Procesión del Prendimiento de Cristo en la noche del Miércoles Santo.

Real e Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Resucitado
Real e Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Resucitado. Organiza una sola procesión, la de lamañana del Domingo de Resurrección. De ella es especialmente emotivo el momento en que de recogida en la Iglesia de Santa María de Gracia, miles de cartageneros, como han hecho cada día con las distintas imágenes de la Virgen que forman parte de las procesiones, entonan las notas de la popular salve cartagenera a la Virgen del Amor Hermoso.

martes, 8 de abril de 2014

SEMANA SANTA VIVEIRO- Venerable Orden Tercera. (V.O.T)

El establecimiento de la Venerable Orden Tercera Franciscana de Penitencia en Vivero, data de los primeros tiempos de la fundación del convento de San Francisco en la villa, o sea, del siglo XIII. A ella pertenecieron, entre otras muchas personalidades, la Beata Constanza de Castro, doña María Sarmiento, doña María de las Alas Pumariño, doña Margarita Pardo de Cela, don Carlos Mazzoleni, don Benito María Galcerán Mosquera y los Obispos de Mondoñedo limos, señores don Bartolomé Cienfuegos y don Tomás Iglesias Barcones.
       
En los siglos XVII y siguiente, en que le fueron adjudicados los efectos, alhajas y cera de las extinguidas cofradías de la Purísima Concepción y de la Vera Cruz, alcanzó la Tercera Orden gran esplendor y muchos de sus congregantes usaban hábito descubierto, cuya concesión se hacía después de una rigurosa y secreta información, acerca de si el postulante era hijo de cristianos viejos, libre de judaísmo o descendiente, dentro del cuarto grado, de judíos moros o recién convertidos a la fé; si daba buen ejemplo en el pueblo donde habitaba; si los padres, para su sustento y descanso, podían prescindir del solicitante; si éste tenía medios de vivir con decencia y sin necesidad de mendigar; en el caso de tratarse de moza soltera, había que declarar si tenía dada palabra de casamiento, y las mujeres casadas habían de tener el consentimiento de sus maridos.       

En un principio la Hermandad no tenía capilla y las funciones y ceremonias de su culto las celebraba en la iglesia conventual, en cuyos altares se veneraban las imágenes de su propiedad. Así, la efigie del Ecce-Homo estaba en el retablo de San Blas, hoy desaparecido, y la imagen de la Dolorosa, adquirida el año 1741, se colocó en un altar provisional, situado donde ahora se halla la puerta de ingreso a la capilla.

Los religiosos franciscanos cedieron a la Tercera Orden, el 2 de Julio de 1741, el sitio y territorio que había entre las dos capillas de S. Antonio y S. Ildefonso, a lado derecho de la iglesia del mencionado convento de S. Francisco de la propia villa y en el extramuro de ella, para que en el nominado sitio y hueco, los hermanos de dicha reverenda Orden Tercera pudiesen fabricar una decente copula, a fin de que pudiesen servir y usar  en sus funciones, colocar las imágenes y más concluente a su Instituto, régimen y veneración del culto divino, cuya cesión y derecho de territorio les cedió para siempre.

Jamás  en la escritura de donación se señalaban las funciones públicas y generales que se habían de celebrar en la capilla y eran las de San Luis, Rey de Francia, Santa Isabel de Hungría y de los cofrades difuntos, así como los demás ejercicios propios de la Orden.

La edificación de la capilla se comenzó en el mismo año y como testaba, por la parte de abajo, con la de San Ildefonso, perteneciente al vínculo y mayorazgo que poseía doña Gertrudis de Araña Sanjurjo Montenegro, esposa de don Pedro Pardo de Cela Ulloa; estos señores hicieron protestas relativas al perjuicio que podía resultar de las obras y desagües de la capilla en construcción, lo que motivó el nombramiento de peritos por ambas par­tes, quienes dictaminaron que no se causaba ningún daño a la de San Ildefonso, y, en vista de este informe, se otor­gó una escritura de concordia el 7 de Abril de 1742.

El día 12 de Agosto siguiente fue consagrada solemnemente la capilla, colocándose en ella la Santísima Virgen y celebrándose varios actos religiosos, entre ellos un novenario, dos sermones y una misa cantada, a cuyas ceremonias asistieron, con general aplauso y devoción, la comunidad franciscana, la Hermandad y el pueblo.

En el mes de Marzo del año 1754 se concertó la Orden Tercera con el escultor don Juan Antonio Martínez, vecino de Moeche, para la construcción del retablo de la capilla, por el cual se abonarían cuatrocientos ducados de vellón; dicho altar no fue del agrado de los congregantes, por no estar nada conforme al arte ni arreglado a lo capitulado, y se hicieron gestiones con el citado artista para que lo recogiese y devolviese el dinero que había percibido;  se acordó, en el año 1 757, vender el retablo al Párroco de Santa María de Cabanas. En sustitución del altar desechado, encargaron otro a los maestros escultores don Gregorio Marino, natural de San Pedro de Muro, jurisdicion de Noya, y don Roque Nandín, vecino de Santa Marta de Ortigueira, con arreglo a los planos presentados por el primero, ajustándose la obra, en el mes de Enero de 1758, en cinco mil doscientos reales; quedando obligada la Tercera Orden a dar las maderas necesarias y a elevar el techo de la capilla.
El altar fue pintado por los cofrades y artistas viverienses don Manuel Francisco Moure y don Manuel Vidal, quienes se comprometieron a dar terminada la pintura para el día 25 de Marzo de 1770 y recibieron por ella cuatro mil seiscientos reales.
El retablo es churrigueresco, de ostentosa y profusa ornamentación; ocupa toda la pared oriental de la capilla y tiene puertas practicables que dan paso a la sacristía.
Los Terciarios encargaron al platero don Juan Balseiro, perteneciente a la Hermandad, unas arañas de plata de seis brazos y de cuarenta onzas de peso cada una, que se pagarían a razón de siete reales por onza, y fueron estrenadas en la novena de la Virgen de los Dolores del año 1776; años después adquirieron un cortinaje para el adorno de la capilla, que se colgó por vez primera en el novenario  del  año   1785.

Durante la invasión francesa en la villa de Vivero, en el mes de Febrero de 1809, la soldadesca saqueó la capilla y robó el cáliz con su patena, la espada de plata dorada de la Virgen, la cruz y remates del estandarte y demás objetos de valor; posteriormente la congregación adquirió otras alhajas y una devota donó la espada  de plata  de  la   Dolorosa.

La Venerable Orden Tercera tenía la piadosa costumbre de dar una comida anual a los pobres de la cárcel, a cuyo acto asistían los hermanos en forma de Comunidad, con las insignias y el Santísimo Cristo, y celebraba mensualmente la procesión del Cordón, a la que concurrían los religiosos de la primera orden; esta antigua práctica fue interrumpida durante la invasión francesa y se restableció en  el  año  1816.

La Tercera Orden acordó, en el año 1834, hacer la Cruz de la Soledad, que ostenta en las procesiones de la Semana Santa, a imitación de la que salía el Santo Domingo en el desfile del Santo Entierro, y, en el mismo año, consiguió autorización del Padre General para guardar la Sagrada Eucaristía en el sagrario de la   capilla.

Después de la expulsión de los frailes franciscanos, acaecida en el año 1835, la venerable Hermandad que languidecio hasta llegar a extinguirse; pero, el día 13 de Agosto de 1899, se realizaron en la iglesia de San Francisco, convertida en parroquial de Santiago, los actos religiosos para la solemne restauración de la secular Orden Tercera de Vivero, nombrándose la Junta de Discretorio para el gobierno de la misma, y desde entonces continúa celebrando con gran devoción sus cultos, entre los que descuellan los propios de la Semana Mayor, teniendo a su cargo las brillantes procesiones del Domingo de Ramos y Jueves Santo, El Encuentro y la majestuosa vuelta del Calvario,  llamada vulgarmente procesión dos Caladiños.