martes, 8 de abril de 2014

LA ESTRELLA - COMO SE ORGANIZA UNA COFRADIA

Aunque a veces se olvide, las cofradías son personas. Gente que se gana la vida con ocupaciones muy variadas que, por lo general, poco tienen que ver con laorganización de eventos. Sin embargo, cada año consiguen que, con disciplina, cooperación y respeto por las reglas, procesionen cortejos que en más de una ocasión superan los dos mil integrantes. Esta es la peculiar manera en que laHermandad de la Estrella se dispone a realizar la Estación de Penitencia de cadaDomingo de Ramos.

Las matemáticas no siempre rigen. Al menos no en cuanto a cofradías sevillanas se refiere. De lo contrario sería imposible obtener un brillante resultado de una ecuación en la que un recoleto templo, de los más pequeños de Sevilla, y uno de los cortejos más populosos, son elementos confrontados.

El truco está en los alrededores. Junto a la capilla existe una calle, llamada Nuestro Padre Jesús de las Penas, que se corta al público el día de las palmas y con la que el templo de la Estrella se comunica a través de dos puertas. Una de ellas es, curiosamente, una de las paredes que circundan la capilla lateral del Cristo, obviamente falsa.

El callejón da a un patio, propiedad de los vecinos que lindan con la iglesia, y donde forman el grueso de los nazarenos de Cristo, pues en la capilla tan sólo hay hueco para los tres o cuatro primeros tramos. En cuanto las puertas se abren, sale la Cruz de Guía y la cabecera avanza, se inicia un desfile humano que el propio Hermano mayor,Manuel González, califica de «precisión militar». Los agolpados nazarenos abren hueco a «las parejas formadas en el patio y que pueden entrar en la capilla ya con los capirotes puestos, gracias a que la puerta de acceso es bastante alta», explica.

En la cofradía de la Estrella la colaboración vecinal es un puntal clave. «Los vecinos incluso nos ceden el garaje que se encuentra debajo de la manzana y del que son propietarios. Hacen el esfuerzo de retirar sus vehículos, con lo que implica aparcar en Triana un Domingo de Ramos», comenta un agradecido hermano mayor. En esa planta subterránea también forman, por tanto, nazarenos. En este caso los de Virgen.
Teniendo en cuenta que se manejan varios espacios, los diputados de tramo y los distintos enlaces no tienen más remedio que utilizar un sistema de comunicación interna, con emisora y pinganillos, en estos momentos previos a la Estación de Penitencia.

Si bien la capilla es ciertamente pequeña, la hermandad posee más espacio, pues cuenta otras dependencias justo en las plantas superiores, destinadas entre otras funciones a ser la sede de la casa de hermandad. Estas salas también se emplean los Domingos de Ramos pero, por cuestiones de logística y seguridad, sólo las ocupancostaleros y acólitos, para evitar el aparatoso tránsito de las escaleras a los nazarenos.

Toda buena organización depende de un exhaustivo control del tiempo. Así, los hermanos deben acudir con una antelación que roza las dos horas previas de la salida, a excepción de aquellos que conformen losdos últimos tramos, a los que se le permite llegar un poco más tarde por motivos principalmente de espacio. Una vez en el interior, aquellos nazarenos que tengan que formar en los patios podrán contemplar las imágenes hasta una hora no muy cercana a la procesión. Entonces, una de las puertas que comunican con el callejón se cierra, quedando abierta únicamente la que funciona como vía de acceso de las parejas nazarenas que continuan el circuito iniciado por la primera insignia.

Días de lluvia

En días de agua la situación se agrava, pero nunca llega a ser caótica. La Casa de Hermandad sirve entonces de estancia para los nazarenos, y se habilita la entrada de los mismos en un almacén cercano, propiedad de la corporación, para actuar de improvisado refugio.

De nuevo se observa la cooperación vecinal: los vecinos abren de par en par sus portales, en cuyas escaleras van serpenteandotramos de hermanos que sin dificultad se extienden hasta las últimas plantas. Este año, la cofradía se ha incrementado en más de 100 personas, o lo que es lo mismo, ya supera los 2.000 nazarenos.

Este año, se baraja además una nueva iniciativa. «Prevemos montar una carpa en el patio trasero, sin embargo, hemos de estar prácticamente seguros de que vaya a llover», comenta Manuel González, consciente de que, bajo una lona, las temperaturas pueden elevarse considerablemente y provocar golpes de calor a quienes visten túnica y capa.

Con calor o con lluvia. El discurrir de la Estrella siempre queda bajo control. Quién imaginaría el medido y omnipresente despliegue que se fragua antes de que el pesado portón se abra a la calle San Jacinto.

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