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jueves, 3 de diciembre de 2015

Cristo Mutilado de Málaga que actualmente no procesiona

No sale a la calle desde la democracia
Fue en plena transición cuando esta imagen dejó de procesionar en Málaga. Una decisión que se tomó después de que los mutilados del ejército republicano también quisieran participar en el desfile procesional, cosa que hasta el momento estaba exclusivamente reservado  a los miembros del Cuerpo de Caballeros Mutilados por la Patria. Con el beneplácito del obispado de Málaga, y para evitar situaciones comprometidas, se prefirió no
volver a desfilar.

miércoles, 13 de mayo de 2015

HACE 443 AÑOS QUE LOS CRISTIANOS VENCIERON AL INFIEL EN LA BATALLA DE LEPANTO, GRACIAS A NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE GRANADA.

Nuestra Señora del Rosario

Siempre he pensado que otra ciudad cofrade distinta a la nuestra habría hecho de la Imagen de Nuestra Señora del Rosario una de las sugestiones devocionales más incontenibles del Orbe Católico. A fin de cuentas, no muchas congregaciones fervientes pueden presumir de darle culto a una Obra con 460 años de historia en el seno de una Hermandad que está próxima a cumplir 520 años, ahí es nada, y que además puede jactarse de ser una de las más antiguas de España, en tanto jamás desapareció ni un mes siquiera y ha tenido constante y continuada vida en estos más de cinco siglos.

Siempre he creído con una firmeza absoluta que Granada no ha sabido tratar con la justicia necesaria la enorme trayectoria de devoción, arte y espiritualidad que se concita en torno a su Imagen del Rosario, un icono bendecido que aúna todo el peso de la historia y el protagonismo de algunas de las hazañas más trascendentales de Occidente. No en balde, a la Virgen que la ciudad le otorgó amores y rangos únicos, le sobran causas y fundamentos para constituir un referente espiritual y cultural sin parangón.

Siempre, siempre, seguiré pensando que la Virgen del Rosario de Granada recoge en torno a sí hitos, jalones y hechos que la encumbran y auspician como una de las más pretendidas Obras Sacras no ya de la ciudad, sino de buena parte de la tradición marianista universal. Y todo ello, y en primer lugar, por su muy extendida advocación, por su pasado casi inverosímil y por ser la protagonista de una festividad cuyo arraigo católico sobrepasa a cualquier otro.

Nuestra Señora del Rosario se constituye como Hermandad, y al tiempo como Archicofradía con más de 120 hermandades sufragáneas o filiales en toda la Archidiócesis en 1492, a auspicios de los mismísimos Reyes Católicos, la Jerarquía Eclesial de la España del momento, y la incipiente y recuperada Iglesia de Granada. A partir de ahí, nobles, reyes, venerables, almirantes, ministros, arzobispos y cardenales y hasta un Papa, desfilan en torno a la Imagen y a las quiméricas hazañas de fe que protagoniza.

Es esta la verdadera Patrona de los Mares y Océanos españoles; la Capitana General de Nuestra Armada, la que estuvo a bordo de la “Santa Lucía” en esa batalla que describió Cervantes como "la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros", a la que rezaron Juan de Austria, Andrea Doria o el mismo Álvaro de Bazán. Es por ella por la que un 7 de octubre acabó convirtiéndose en una de las festividades marianas de más alcance en el Mundo, dándole su nombre, y la que inspirara y reforzara al Papa de Trento, a San Pío V.

Nuestra Señora del Rosario nació ya con perfiles aristocráticos legada por una familia noble. Se unió a un ducado, testimonia su mucho patrimonio (cuidado y exclusivo) el empréstito de su gloria y está investida con todos los honores marinos y sacros que ha previsto la Historia de la Iglesia. En definitiva, la Virgen del Rosario de Granada, es un icono religioso de altura artística, comprobada historia más acendrada y rica que ninguna otra y que hace suya la paradoja de que una ciudad sin mar viera y diera con uno de los mayores almirantes y marinos del Mundo, el granadino marqués de Santa Cruz don Álvaro de Bazán, y Ella misma se convirtiera en favorecedora, Patrona y Auxilio de los hombres del mar hispano.

La Virgen del Rosario de Granada reúne condiciones espirituales, estéticas y artísticas que su dilatada historia (que fluctúa en torno a 5 siglos) le procuran. Pero hubo de vérselas con la que por estos lares tiene el timón indiscutible de la ciudad,de la comarca,de la Archidiócesis y más allá si me apuran. Porque si no, llamada a ser el verdadero referente mariano de aquí, cedió el primer puesto a la Mejor Ciudadana, a Angustias. Con todo, la languidez propia de las hermandades de gloria y la inadmisible dejadez  (insólita) vivida a raíz de su Coronación Canónica, la harían primera de las Vírgenes devocionadas tras Angustias. Pero es necesario que el católico (y más aún el cofrade) de Granada entienda la trascendencia, la entidad, la relevancia... la importancia en definitiva de una Imagen que por sí sola, podría escribir las páginas más codiciadas de la historia europea y que en otra ciudad, gozaría del empaque y la magnitud que el tiempo se ha encargado de atenuar en Granada.

La Virgen del Rosario es con diferencia, la más histórica y mítica Imagen Mariana que conozco junto a Guadalupe de Extremadura. Sin leyendas ni fábulas de apariciones; sin inventos con licencias literarias. Sin el paroxismo rayano en la ordinariez de otras tantas. Sin necesidad de romerías de excesos. Es simplemente, un icono de fe que ha protagonizado capítulos de historia que prácticamente ninguno otro puede aducir ni probar y que debe ser motivo de orgullo para el pueblo católico granadino, que ha recibido en herencia cinco siglos de arte, de estética, de patrimonio, pero sobre todo de fe, reunidos bajo esta Virgen dominica a la que hoy consagramos fiesta.

http://laalacenadelasideas.blogspot.com.es/2011/10/nuestra-senora-del-rosario.html

domingo, 30 de noviembre de 2014

Un poco de historia sobre...

La Hermandad de la Paz


Muchos de vosotros no sabiais que en los años 80, iba tras el señor de la victoria, la banda de cornetas y tambores de las 3 caídas de Triana.
Yantes la hermandad no pasaba por el parque María Luisa la de Sevilla. Si no que pasaba por el prado de San Sebastián, donde se encontraban los alumbrados de la actual feria de Sevilla.
No recuerdo el año, en el que la banda de la marina estadounidense acompañó a la cruz de guia de la hermandad, la cual la mayoría de los componentes eran de color y creían que los penitentes(nazarenos) que vestían de blanco suponian una amenaza a su raza, ya que pensaban que eran del CUCUS CLAN. Clan en el cual es racista, hasta que todo se aclaró y salió como estaba previsto.

lunes, 8 de septiembre de 2014

El pabellón de Telefónica, el origen de la hermandad de la Paz


Cuentan los más antiguos que fueron tres personas quienes, en una tertulia cofrade, imaginarion lo que sería el paso de una cofradía por el Parque de María Luisa. Con esta idea decidieron fundar una hermandad para que pasara por este incomparable lugar. Aquello ocurrió hace 75 años en el pabellón de Telefónica que ideó Juan Talavera y Heredia para la Exposición Universal de 1929. Ésta es su historia... 

miércoles, 13 de agosto de 2014

LA HISTORIA DE LA VIRGEN DE LOS REYES

El robo de las joyas de la Virgen de los Reyes es uno de los hechos más impactantes de la historia delictiva del pasado siglo XX. El valor de las piezas que fueron robadas, el modus operandi empleado para cometer el robo así como el juicio condenatorio ocho años después resumen un suceso que agitó la conciencia de los sevillanos. Todo esto queda salpicado con una trama de hechos que supera el argumento de cualquier novela. Más allá de la ficción, la Virgen de los Reyes se quedó sin joyas y la ciudad se levantó para devolvérselas.

 

Sevilla, 15 de marzo de 1953. Robo en la Catedral

Era domingo. Emilio García Gómez, de diecisiete años, había acudido a la Catedral a escuchar la misa de 11.30 horas, la última de las que se celebraban durante la mañana en la Capilla Real donde se le rinde culto a la Virgen de los Reyes. Cuando concluyó la misa, pasadas las 12 horas, Emilio aprovechó el desorden y confusión que genera el abandono del lugar por parte de los fieles para agazaparse en la pequeña sacristía –local del vestuario- según la sentencia- y aguardar a que el templo fuera cerrado.

En efecto, el sacristán, al creer que la capilla estaba completamente despejada, cerró la cancela que la separa del resto del templo catedralicio mientras el joven ladrónpermanecía en su interior.

 

Emilio García Gómez sabía que se acababa de quedar solo en la Catedral. Se dirigió entonces, a la Sala destinada a Cabildos, lugar donde se encontraba la vitrina que custodiaba y exponía a la contemplación de los fieles las alhajas que constituían el tesoro de la Patrona. El delincuente conocía a la perfección cada rincón de la Catedral. Era amigo personal del sacristán al que acababa de burlar y, en numerosas ocasiones, había acompañado a los turistas a las visitas del edificio. Todo eso le había permitido conocer, al detalle, la ubicación de los objetos y las particularidades del régimen interior del mayor templo de la ciudad.

 

Entró en la sala dando un empujón a la puerta que se abrió sin mayores problemas. Se dirigió a la vitrina que contenía una doble puerta, una de madera y la otra de cristal. La puerta de madera consiguió abrirla manipulando su cerradura con una llave que había encontrado en el retrete ubicado en el rellano de la escalera que conduce a la planta superior.

 

Para abrir la puerta de crsitales fue menos metódico. Tomó un candelabro de la mesa que había en la estancia; lo envolvió en una gabardina que llevaba y procedió a romper el crsital con un fuerte golpe que puso, a su merced, todas y cada una de las joyas que custodiaba el tesoro de la Patrona.

 

La sentencia del caso asegura que “con un desordenado apetito y ánimo de benificio comenzó a recoger y guardar en los bolsillos cuantas joyas encontraba a su alcance y para la más alejadas se valió de uno de los bastones de mando que también completaban el tesoro”.

 

Con los bolsillos llenos de joyas (se contabilizaron 80 joyas robadas) y las manos manchadas por el robo aguardó Emilio García Gómez, pacientemente, en el interior de la Catedral hasta la hora de apertura. En efecto, entre las 15.30 y las 16.00 horas de la tarde, los pasos del sacristán se escucharon bajo las bóvedas del gran templo. Había llegado la hora de volver a abrirla al culto y el delincuente se agazapó en la pequeña sacristía que hay en la Capilla Real.

Éste volvió a esquivar al sacristán y salió de la Catedral y marchó, a toda prisa, a su casa. Allí se despojó de todas y cada una de las piezas de incalculable valor que acababa de robar a la patrona, buena parte de ellas, procedentes de donaciones de fieles y devotos.

Al llegar a su casa escondió todo lo robado entre las ropas y objetos inservibles que se guardaban en una habitación auxiliar situada en la terraza. Había ocultado las alhajas con el convencimiento de haber realizado el gran golpe de su vida. Un joven de 17 años, estudiante de los Hermanos Maristas y sin antecedentes penales acababa de cometer uno de los robos que han pasado a formar parte de la historia de la ciudad.

  Sevilla, primera quincena de mayo de 1953. Contrabando de joyas para preparar la huida

Emilio García Gómez había dejado pasar casi dos meses después del robo para iniciar su huída. Sabía que no le convenía hacerlo inmediatamente después de cometer el delito, pues la ciudad y las autoridades habían multiplicado sus esfuerzos y sus dispositivos en tratas de hallar al culpable y recuperar las alhajas de la Virgen de los Reyes.

 

Pasado este tiempo, el ladrón entró en contacto con el platero José Ruiz Domínguez y le fue suministrando, durante unos días, diversas alhajas con objeto de su arreglo. José Ruiz no era ajeno a la procedencia de las mismas. Conocía a la perfección cada detalle de cómo habían sido substraídas del tesoro de la Virgen de los Reyes. Algunas de estas joyas fueron vendidas por el propio José al precio de20.000 pesetas, aún sabiendo que ese dinero estaba muy por debajo de su valor real en el mercado legal. También le fue encomendada la venta de un valioso brillante que nunca fue vendido. Incluso fundió una sortija de Patrona para acometer y dar salida a trabajos personales.

 

José Ruiz Domínguez ejercía su oficio con dudosa legalidad pues se pudo comprobar que, aunque carecía de establecimiento propio, tampoco gozaba de permisos para ejercer la profesión de compra y venta de operaciones.

 

Es, precisamente éste el que le aconsejaviajar a París, donde vive un primo suyo y dar, así salida al resto de piezas robadas en la Catedral. De hecho, juntos comienzan a preparar la escapada que tendría su primera parada en Madrid. El platero le suministró algo de dinero y con él mantuvo contacto mediante cartas en las que se desglosarían todos los detallas de una rocambolesca historia.

 

Madrid, 9 de junio de 1953. Huida a Madrid

En la segunda semana del mes de junio, Emilio García Gómez comienza su escapada hacia la capital francesa haciendo, en primer lugar, escala en Madrid. En los meses previos había vendido algunas alhajas al ya citado platero José Ruiz Domínguez con objeto de sufragar los gastos de su huida. También la sevillana María Cansino, desconociendo su oscura procedencia, le adquiró al joven una cadena y una medalla al precio de 250 pesetas.

 

Con todo esto, Emilio toma el 9 de junio de 1953 el avión que le lleve a Madrid con todas las joyas como principal equipaje. Para que pasen desapercibidas las esconde repartidas en un termo y en un panecillo que ahueca, quitándole la miga. Todo ello lo introduce en una cartera de portar documentos para evitar los controles.

 

Al llegar a Madrid se hospeda en casa de unos sudamericanos que conoció en Sevilla, durante la de Feria de Abril. Allí mismo,continúa mercadeando con las piezasrobadas para seguir costeándose su viaje hacia Francia. Macario del Santo Alcalde, agente comercial madrileño, le llegó a comprar por 1.400 pesetas dos brillantes y parte de una cadena que, al enterarse de que eran robadas procedió a su devolución.

 

Irún, 11 de junio de 1953. Accidentada escapada a Irún

Emilio García toma el 11 de junio de 1953 un tren que le lleve a Irún. Desde allí comenzaría su incursión en tierras francesas. Pero el viaje resulta de los más accidentado en tanto pierde o se despoja durante el mismo de gran cantidad de joyasde incalculable valor que transportaba.

 

Los sucesos que lo provocan parece que son causados por la casualidad aunque su descripción forman parte de un relatoinsólito. Emilio García coge en Madrid un Talgo que lo lleve a Irún. Durante el trayecto, un brigada móvil le solicita la documentación y, tras devolvérsela sin mediar palabra opta por quedarse a dormir en la plaza que había libre junto al lugar donde éste viajaba.

Emilio sospechó que algo extraño debía estar pasando y, temiendo ser descubierto por el brigada, se fue a los servicios del tren,tirando por el retrete las joyas que guardaba en el termo, de modo que quedaron esparcidas por la vía.

 

El ladrón se quedó, únicamente, con las que guardaba en el panecillo. Las arrojadas a la vía se esparcieron a la altura del túnel deEzquerococha (Álava).

 

No termina aquí el accidentado viaje ya que cuando va a pasar la frontera franco-española, las autoridades lo retienen por no cumplir su pasaporte con todos los requisitos legales. Ante el miedo de ser descubierto, intenta eludir el control, siendo detenido por las autoridades españolas.

 

Éstas lo llevaron al calabozo de una de las comandancias de la zona y, antes de ser registrado, aprovechó para entrar en el retrete y esconder las joyas que guardaba en el panecillo alojándolas en su ropa interior. El ladrón pinchó y pendió las joyas en el calzoncillo, “al sitio de la entrepierna”, como reza la sentencia.

 

La suerte le acompañó pues fue sometido a un registro superficial donde los gendarmesno notaron ningún elemento extraño que fuera más allá de las meras pertenencias personales.

 

Frontera franco-española, 22 de junio de 1953. Llegada a Paris.

Tras unos días de espera, Emilio García consiguió el complemento que a su pasaporte le faltaba para emprender su viaje a Francia. El 22 de junio atravesaba, por fin, la frontera y ese mismo día llegó a su destino marcado desde que salió de Sevilla:París.

 

Al día siguiente de estar en París, el delincuente acudió a la tintorería donde trabajaba Alberto Domínguez Muriel, un amigo madrileño con el que había compartido estudios en España. Era, además, primo de José Domínguez, el platero sevillano que le había programado la huída. Alberto trabajaba al servicio de la polaca Rosa Aranovici. Ambos desconocían la historia del robo pero empezaron a sospechar que algo extraño envolvía a la figura de Emilio García. Éste les había explicado que acudía a París para hacer turismo pero bien es cierto que no traía dinero alguno y tampoco contribuía, de ninguna forma, con los gastos que ocasionaba su estancia en la casa en la que ambos vivían.

 

Se extrañaron aún más cuando el joven ladrón sevillano le regaló a la señora Aranovici una sortija de la Virgen de los Reyes aludiendo a que era de su madre. Formalizadas las sospechas y ante las insistentes preguntas de ambos, Emilio no tuvo reparo en contar lo que había hecho aquella mañana del 15 de marzo en la Capilla Real de la Catedral de Sevilla para, a continuación, sacar de su bolsillo un pañuelo con las joyas que le quedaban y arrojarlas sobre la mesa.

 

Al día siguiente Emilio ya tenía preparada su salida de París para viajar hacia Inglaterra. Allí le esperaba Kennetk George Brayley al que conoció durante su estancia en la capital francesa. Al mismo tiempo que planeaba su viaje a Gran Bretaña, las dos personas con las que había compartido casa en Paría (Alberto Domínguez Muriel y Rosa Aranovici) denunciaron a Emilio ante la policía parisina y devolvieron varias de las alhajas robadas a las autoridades del país.

 

El joven sevillano, de 17 años, fue detenido e ingresado en prisión el 22 de julio de 1953, concrtetamente, un mes después de su llegada a París. Finalmente, el informe del perito que analizó las joyas robadas las valoró en 560.885 pesetas. El valor recuperado ascendió a 470.085 pesetas y todas las que faltaban fueron tasadas en unas 100.000 pesetas, aproximadamente.

 

El paradero de las joyas arrojadas al retrete

Cuando Emilio viajaba en el Talgo desde Madrid a Irún, el temor porque lo descubriera el brigada que le pidió la documentación, le hicieron arrojar buena parte de las joyas por el retrete. Todas estas piezas, sin quererlo, formaron parte de una segunda trama de esta historia que acaba con nuevos detenidos.

 

Álava, noche del 11 de junio. Joyas por el retrete.

Las joyas que fueron arrojadas por el retrete del Talgo en el que viaja fueron encontradas a los pocos días por Máximo Gómez Fontanal, guardavías nocturno a las órdenes de Renfe. En el trayecto sometido a su vigilancia se encontraba el túnel de Ezquerecocha (Álava), a cuya altura el delincuente se había desecho de las joyas que escondía en el termo.

 

Por la velocidad del tren y la forma con la que fueron arrojadas, las joyas quedaron diseminadas por una gran superficie que el trabajador de la Renfe se encargó de recorrer en los días sucesivos con objeto de apropiarse de todas las piezas sin llegar a imaginar su oscura procedencia.

 

Durante veintiún días tuvo en sus manos las joyas. Vendió algunas y otras fueron regaladas a amigos y familiares. Días después, uno de sus amigos le recomendó depositar las joyas ante la policía vitoriana ante la extrañeza de los hechos. Así lo hizo. El guardavías decidió hacer entrega de algunas de las joyas que le quedaban en su domicilio pero ocultó, en todo momento, aquellas otras que había acabado regalando o vendiendo y que habían sido valoradas en50.000 pesetas.

 

19 de junio: Vendidas en Irún

Transcurrida una semana Máximo Gómez Fontanal viajó a Irún para dirigirse al establecimiento de joyería y relojería que regentaba Enrique Antonio Quesada Uzcanga. A éste le ofreció buena parte de las joyas que todavía poseía y que no habían sido entregadas a la Policía vitoriana. El joyero aceptó la compra de varias piezas entendiendo, tras analizarlas, que todas ellas atesoraban gran valor. De este modo, se quedó con tres sortijas de oro, dos aretas y dos broches del mismo material, un solitario de caballero, una sortija de platino y oro con un brillante y otras piezas de menor valor. Todo ello fue adquirido por 775 pesetas, un precio muy inferior a su valor real.

 

Buena parte de estas joyas fueron deshuesadas o sus piedras fueron reemplazadas por otras, utilizando sus metales en diversos trabajos.

 

Cuando a los pocos días, el escándalo de la detención de su principal responsable y el recorrido que había hecho con las joyas saltaron a las hojas de la prensa, el relojerocompareció ante la policía asegurando que, entre sus joyas, se encontraban algunas de las robadas a la Virgen de los Reyes. Sin embargo, su declaración fue realizada de forma parcial, de modo que ocultó a la policía muchas de las piezas que había adquirido a aquel guardavías de la Renfe.

 

Los joyeros tenían la obligación, en aquella época, de poseer un libro de asiento en el que registraban todas aquellas piezas con las que trabajaban. Algunas de las robadas a la Virgen de los Reyes y que llegaron hasta sus manos no fueron registradas en libro alguno, hecho que alertó a la policía para denunciarlo ante el juez. Estas joyas no registradas le fueron intervenidas y los expertos la valoraron en 9.100 pesetas. Obsérvese la diferencia entre las 750 pesetas por las que habían sido adquiridas y las 9.100 en la que fueron valoradas, sólo parte de ellas. Esta parte se corresponde con las que no habían sido entregadas a la policía y que, posteriormente, las autoridades intervinieron en su taller.

 

Vendidas en SalvaTierra

Máximo Gómez Fontanal, el guardavías de Renfe, también había vendido parte de las joyas encontradas junto a los raíles a un relojero de Salvatierra, que ejercía el oficio en la clandestinidad. También se llamaba Máximo y sus apellidos Preciados Míguez de Nanclares. Adquirió a precio extremadamente bajo diversas piezas escalonadas en tres operaciones. La última, el 20 de junio de ese año. Entre ellas, una montura de oro y un trozo de un rosario del mismo material, compradas por 21 pesetas,un broche de oro con perlitas y turquesas, por la que pagó 75 pesetasdos barritas de plata con diamantes pequeños y un trozo de anillo de oro bajo en forma de lanzadera, vendidas por 391 pesetas. Y, finalmente, unpendiente de oro y platino con dos brillantes que le costó 400 pesetas.

 

Sirva esta última adquisición como ejemplo del escaso precio que pagó a su tocayo, el guardavías, por estas piezas. Pagó por el pendiente 400 pesetas y fue vendido por1.100 pesetas cuando, realmente, los peritos los tasaron en 10.000 pesetas.

 

Esta pieza fue vendida en Vitoria a una corredora de alhajas y de nombre Filomena Mendoza Pereda. Ésta la revendió en 1.700 pesetas pero no tardó en arrepentirse porque era consciente del valor de la pieza que, como hemos referido anteriormente, ascendía a 10.000 pesetas.

 

Filomena no dudó en encontrar la más rebuscada de las excusas para convencer al que le había comprado la valiosa joya, José Sciortino Crisi, con objeto de que se la devolviera. De esta forma recurrió a un conocido, Gregorio Villareal, de prestigiosa familia en la localidad y que se hizo pasar por el verdadero dueño de la pieza. Filomena y Gregorio tuvieron que regatear hasta el extremo con José que, finalmente, accedió a devolver el pendiente por el precio de 2.000 pesetas, 300 pesetas más de lo que le había costado.

 

El juicio. 30 de enero de 1961

Casi ocho años después del sacrílego robo, el 30 de enero de 1961, la Audiencia Territorial de Sevilla dictaba sentencia. La ciudad había honrado sobremanera a la Patrona con una misa en desgravio y con la imposición de la Medalla de la ciudad en 1958. Al juicio acudían procesados casi una decena de personas. Entre ellas, el sacristán de la Catedral, Domingo Padilla Fernández, acusado por el Ministerio Fiscal, al que muchos responsabilizaron del robo y quem finalmente, quedó absuelto.

 

Emilio García Gómez. Condenado como autor de un delito de robo, con una circunstancia de atenuación, a seis años de presidio menor. Pese a todo fue considerado un atenuante que los hechos los cometiera siendo menor de edad al contar con 17 años. A la condena se le añadió la suspensión de sus cargos públicos, profesión u oficio así como el derecho de sufragio durante su estancia en prisión. También se le requirió pagar 100.000 pesetas a la Capilla Real de la Catedral de Sevilla, 250 a María Cansino García y 1.400 pesetas a Macario del Santo Alcalde. Su defensa reconoció conductas delictivas de su cliente si bien solicitó, tan sólo, una pena de dos en lugar de los seis con los que fue sentenciado.

 

José Ruiz Domínguez. Platero que ayudo a escapar a Emilio además de comprarle joyas. Condenado como autor de un delito de encubrimiento a dos años de presidio menor y multa conjunta de 5.000 pesetas. A la condena se le añade la suspensión de sus cargos públicos, profesión u oficio así como el derecho de sufragio durante su estancia en prisión. También fue condenado a indemnizar a María Liñán con 7.000 pesetas. Su defensa había solicitado la absolución al no encontrar hecho delictivo alguno.

 

Máximo Gómez Fontanal. Guardavías de Renfe. Condenado como autor de un delito de hurto a seis años y un día de presidio mayor. También se procede a la inhabilitación en su oficio durante el tiempo que durara la condena. La sentencia también le obliga a indemnizar a José Sciortino Crisi con 7.000 pesetas. Su defensa había negado en el juicio todos los hechos que se le imputaban por lo que solicitó su absolución.

 

Enrique Antonio Quesada Uzcanga. Joyero de Irún. Negocia con las joyas que le vende el guardavías. Condenado como autor de un delito de receptación a la pena de seis años y un día de presidio mayor y 25.000 pesetas de multa. También se procede a la inhabilitación en su oficio durante el tiempo que durara la condena. Durante el juicio, su defensa negaba la participación de éste en los hechos.

 

Máximo Preciados Míguez de Nanclares. Le compró joyas al guardavías y las vendió a Filomena, la corredora de alhajas vitoriana. Condenado como autor de un delito de encubrimiento a la pena de dos años, cuatro meses y un día de presidio menor, 5.000 pesetas de multa. A la condena de le añade la suspensión de sus cargos públicos, profesión u oficio así como el derecho de sufragio durante su estancia en prisión. También se le condena a indemnizar a José Sciortino Crisi con 7.000 pesetas. Su defensa alegó que los hechos que se le imputaban no estaban probados por lo que le solicitaba la absolución.

 

Filomena Mendoza Pereda. Corredora de joyas vitoriana. Condenada como autora de un delito de encubrimiento a la pena de seis meses y un día de prisión menos y una multa de 5.000 pesetas. A la condena se le añade la suspensión de sus cargos púiblicos, profesión u oficio así como el derecho de sufragio durante su estancia en prisión. A todo ello, se le une la condena a indemnizar a José Sciortino Crisi con 7.000 pesetas. Su defensa alegó que el sumario del juicio no demostraba culpabilida alguna de la procesada y solicitaba su absolución.

lunes, 4 de agosto de 2014

Caida del cristo de la carreteria en 1991

El Milagro de San Dimas.

21:03 del Viernes santo de 1991. Las imágenes de la noticia que conmovió al mundillo cofrade.
Tras efectuar su Estación de Penitencia a la Catedral, el paso de Misterio de las Tres Necesidades de regreso y, a la altura de la Casa de la Moneda se detiene en un relevo de costaleros. Al tercero de martillo se iza el paso, momento en el que se fractura por la base la Cruz del Cristo de la Salud, el cual no llega a caer por lo que se vino a denominar el Milagro de San Dimas.*

Publicado en El Humilladero el 23/11/10

Hoy me llegan por cortesía de Inma dos fotos inéditas con el Stmo. Cristo de la Salud tendido sobre ” El barco del carbón” .

Momentos después, los priostes depositan al Señor sobre el monte de lirios y, en silencio se inició una rápida y triste vuelta a casa.

La restauración posterior solo descubrió una pequeña ajada en el cuello de la talla, provocada por las potencias del buen ladrón.

4 hermandades para un mismo sin pecado


Como es sabido, cada vez que en laSemana Santa de Sevilla se renovaba una obra, ésta tenía muchas posibilidades de acabar en otra cofradía pues su propietaria, rara vez la conservaba. Así se explica que Semana Santas como la de Jerez estén plagadas de obras procedentes de Sevilla (pasos, mantos, palios etc.).

El Simpecado que nos ocupa. que se encuentra en la hermandad del Silencio de Sanlúcar de Barrameda, fue, originalmente, del Gran Poder, además de haber pasado por las hermandades trianeras de la Estrella y San Gonzalo.

La pieza, del Gran Poder

Este estandarte es una pieza anónima del siglo XIX, bordada en terciopelo morado. Está compuesta por el anagrama de María, realizada con palmas entrelazadas, y rodeando dicho anagrama unos rayos lisos. Además, en las corbatas del simpecado, figuran dos escudos rematados por lacorona real, título que adquiere la hermandad del Gran Poder en 1823. Dichos escudos son el de la cruz de San Juan, por la agregación de a la Basílica de San Juan de Letrán de Roma, y el del Reino de Castilla y León. Estos dos escudos, aparte de ser rematados por la corona, figuran una parrilla símbolo que hace alusión a San Lorenzo, parroquia donde residía la hermandad.

Cesión gratuita a la Estrella

Este simpecado fue reemplazado en 1908 por otro que realizara Rodríguez Ojeda, entonces, este cayó en desuso y fue la hermandad de la Estrella quien propone su adquisición. La hermandad de San Lorenzo cede el Simpecado a la hermandad trianera sin coste alguno. Consta en acta del cabildo de oficiales de la hermandad de la Estrella del 14 de febrero de 1931, donde el mayordomo, Joaquín Álvarez Herrera, quiere que quede reflejado, el agradecimiento a la hermandad del Gran Poder por haber regalado el simpecado de la corporación. El simpecado pasó a pertenecer a la hermandad de la Estrella y participa en la estación de penitencia de 1932.

En la hermandad de la calle San Jacinto, consta que dicha insignia se trasladó hasta Roma para la Proclamación de la Realeza de María el 1 de noviembre de 1954, ya que el Cardenal Segura organizó una peregrinación a la que acudieron las hermandades de la provincia de Sevilla con sus estandartes marianos, entre ellas el simpecado del que hablamos.

San Gonzalo

Más tarde, la hermandad de San Gonzalo solicita la cesión del simpecado en 1973, pero los años en los que estuvo en las manos de la corporación del lunes santo no se sabían del paradero de dicho simpecado ni de su uso.

Silencio (Sanlúcar de Barrameda)

La hermandad del Silencio de Sanlúcar de Barrameda lo adquiere más tarde en un anticuario sevillano. En la actualidad la corporación Sanluqueña sigue usándolo para su estación de penitencia en la tarde-noche del jueves santo. Su estado actual esmuy deteriorado y según estudios de varios bordadores, dicen que es mejor no pasarlo a ningún tejido nuevo, sino realizar una copia exacta.

miércoles, 2 de julio de 2014

EL CRISTO DE LAS TRINCHERAS


9 de Abril de 1918.

Neuve Chapelle, un pequeño pueblo francés del Paso de Calais, está totalmente arrasado 4 años después del comienzo de la Primera Guerra Mundial.

No queda nada, absolutamente nada, en un paisaje apocalíptico donde restos carbonizados de árboles y ruinas de viviendas se entremezclan con trincheras y oquedades provocadas por impactos de proyectiles.

Entre tanta desolación, un Cristo mutiladoemerge entre los escombros como si estuviera suplicando el fin de tanto sufrimiento. 

Es un símbolo de la esperanza. También de la barbarie humana.

Los soldados lo llaman el Cristo de las Trincheras, único vestigio del Calvarioque en 1877 habían erigido las familias Bocquet y Plouviez en esta localidad gala que, según se decía, una vez fue bella.

Ante sus ojos, entre desesperación y tristeza, han muerto decenas de miles de hombres de uno y otro bando, y a él se encomendaron los soldados portuguesespara resistir heroicamente una de las últimas ofensivas del ejército alemán.

Consiguieron su objetivo, aunque perdieron la vida más de 7500 hombres.

Más de 7500 hombres que nunca regresarían a casa.

Más de 7500 hombres fallecidos lejos de su tierra natal, de sus familias, sepultados en fosas comunes a miles de kilómetros del cielo que los debería haber visto envejecer.

Y más de 7500 hombres en cuyo honorPortugal levantó la Tumba al Soldado Desconocido en el Monasterio de Batalha, cerca de Lisboa, que desde 1958 preside el Cristo de las Trincheras, cedido por las autoridades francesas para mantener por siempre vivo el recuerdo de esos desdichados combatientes portugueses.