Es evidente el poder de atracción que generan la Semana Santa de Daimiel y sus hermandades y cofradías de cara al turismo religioso y cultural de nuestro pueblo. Basta con hacer un repaso por las cifras de beneficio que cada año comentan los dueños de bares y restaurantes en la semana de Pascua para caer en la verdad más profunda.
A este respecto, en los últimos años una corriente inunda la necesidad de poner el patrimonio cofrade en valor de manera conjunta a lo largo de todo el año, eso sería a través de la creación de un museo dedicado a la Semana Santa, y que se englobara dentro de la red museística con la que actualmente cuenta nuestro pueblo.
El tema no es nuevo, sino más bien se trata de una vieja aspiración que nunca encontró la sacudida perfecta. Recientemente se han producido nuevos intentos, pero la crisis económica ha frenado cualquier atisbo en el desarrollo de proyectos.
Distinta es la apreciación en torno al tema en ciudades como Málaga, León, Cuenca, Cáceres o Zamora, así como en otras entidades de menor rango como Yecla, Medina de Río Seco o Montoro, por citar sólo algunos ejemplos. La visita a cualquiera de ellos es motivo suficiente para comprender la oportunidad que estamos dejando pasar.
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