sábado, 7 de marzo de 2015

Incidente en cadiz

Poco después de que la pregonera de la Semana Santa 2015, Rosa María Cossi Magaña, leyera la primera de las meditaciones y el paso del Cautivo de San José se alzara al cielo, en los aledaños de la parroquia de San José se produjo un penoso incidente. Un grupo muy reducido de asistentes comenzó a pitar conforme el misterio iniciaba su caminar. Y de los pitos se paso a los gritos e incluso a cierta ira.

Era su desagradable manera de expresar su malestar por la ausencia de los maniguetas y de las horquillas.El escenario no era el más idóneo y, por desgracia, estos episodios se vienen repitiendo con bastante frecuencia en la Semana Santa gaditana, aunque ayer no fuera Semana Santa ni lo que se estaba contemplando fuese precisamente una procesión. El suceso provocó lógicamente que los asistentes y los últimos integrantes del cortejo pasaran un mal rato que fue solventado, de forma sorprendente igualmente, por los aplausos de la mayoría de los presentes. Posteriormente, este acérrimo protector de las tradiciones gaditanas defendía sus argumentos voz en grito frente a un grupo de señoras que solo le imploraban respeto a la imagen.

El incidente invita a muchas consideraciones. La peor parte se la lleva evidentemente el que expresa su contrariedad en un contexto tan poco apropiado y con unos modales que no son los más adecuados. Tampoco los aplausos que le acallaron parece que fueran muy oportunos. En este punto es preciso hacer varias consideraciones porque no es menos cierto que el acto de anoche estuvo rodeado de cierta ambigüedad. Las horquillas no tienen porque sonar en un vía-crucis, pero tampoco se trataba exactamente de un ejercicio piadoso en toda su dimensión, porque ni siquiera se rezaron las 14 estaciones que fueron sustituidas por una serie de meditaciones. Quizás a este argumento se agarren los organizadores para justificar la ausencia de maniguetas y horquillas. No era un vía-crucis pero tampoco una procesión porque ya en las vísperas, los miembros del grupo de devotos dejaron claro que se trataban de unas meditaciones públicas. Algo que por estos lares algunos no conocen lo que es. Muchos de los fieles ni siquiera sabían realmente lo que estaban viendo. Por tanto, en cierta medida, con esta definición se curaron en salud ante la que se le podía venir encima.    

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