"Tres clavos ensartan a Dios burlado en la cruz, tiznado de sangre y pena. Piel exangüe, blanca -de luna llena-; boca sin aire, ojos entrecegados. Retazos de un martirio despiadado cubren Su cuerpo de forma serena. Brutal llaga proclama la condena en silencio, ya yerto: derribado. Eccehomo que perturba la conciencia; alma herida, aflicción desgarradora, un vértigo de dolor e impotencia. Solo está Cristo en la angustiosa hora; un negro telón agranda Su ausencia: transido, ante el Dios muerto, el Hombre llora".
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